ZZ…“un anticatalogo de ideas en torno al arte NO convencional”…ZZ

25/9/07

BALLENAS JOROBADAS

BALLENAS JOROBADAS
Thomas F. Crum

Discutir con un Maestro
lo poco que sé, lo debo a mi ignorancia
Sacha Guitry

Unos pocos años atrás, estaba con John Denver y un grupo de investigadores, filmando en Hawai a las ballenas jorobadas. Creí que nuestro propósito era hacer un programa especial para televisión, pero afortunadamente, estaba equivocado. Yo estaba allí para aprender el principio del descubrimiento.

El estar con esas enormes criaturas de las profundidades, es un encuentro cercano de otra clase. De adultas, las ballenas jorobadas tienen de nueve a quince metro de largo y pesan de treinta a cincuenta toneladas. Tienen una corteza cerebral tan llena de circunvoluciones y tan compleja como la nuestra, y mucho más grande. Se estima que hemos recorrido el mundo en nuestro actual estado de desarrollo del cerebro, alrededor de cincuenta mil años. Ellas lo han recorrido en el estado actual, durante treinta millones de años. Sin embargo, se han quedado muy atrás de los humanos, en la habilidad para alterar su Universo. A diferencia de los humanos, ellas no tienen manipuladores, que alteren y ensucien todo. ¿No es eso algo fenomenal? ¿Quiénes son esos seres que están aquí desde hace tiempo, con un cerebro tan grande, que no han tenido que violar, saquear y estropear su medio ambiente para sobrevivir? ¿Será posible que los humanos puedan aprender algo de esos grandes seres de los océanos, que se han desarrollado en este planeta durante muchos millones de años más que nosotros?

John estaba en el agua con una madre, una niñera (un gran macho que acompañaba a la madre y al bebé) y la cría, a unos cien metros del barco. Había una sola persona con él en el agua, filmando. Yo estaba con el equipo de inmersión, esperando en el barco para hacer lo que fuere necesarios, cuando Roger Payne, el residente experto en ballenas, notó que la madre agitaba vigorosamente la cabeza en el agua, convirtiendo la quietud del mar en un lugar para practicar surf. Roger pensó que la madre podría estar demostrando alarma o haciendo una advertencia, porque John se había colocado entre ella y la cría. Y una bofetada con su cola - una palmada de madre, si ustedes quieren - es algo que uno no querría sentir. Roger hizo señas a John para que regresara al barco. Para asegurarse de que John había recibido el mensaje, el investigador Dan McSweeney y yo, nos zambullimos con escafandra. La visibilidad era sólo alrededor de dieciocho metros. De todos modos, John había comprendido la primera señal y comenzaba a regresar al barco, pasando sin que lo notáramos.

Mientras Dan y yo andábamos pensando que John todavía estaba con las ballenas, vimos que súbitamente aparecía una enorme sombra, como un inmenso camión en una noche oscura y con niebla. Las ballenas pueden alcanzar una velocidad de treinta y cinco nudos en muy poco tiempo. Con cincuenta toneladas, es realmente ligera. Con esa visibilidad y esa velocidad, para cuando pudiéramos ver claramente a la ballena, ya nos habría pasado, o peor, atravesado. Pese a saber todas las historias sobre las benignas y maravillosas criaturas que eran las ballenas, todos nuestros recuerdos sobre Tiburón aparecieron. Allí estaba esa increíble sombra acercándose a toda velocidad. Estábamos paralizados de miedo, suspendidos en el agua, tomados de la mano, pensando "¡supongo que es eso"! En el último momento, milagrosamente, la ballena dio una rápida vuelta lateral y se detuvo, con un gran ojo, a menos de tres metros, mirando fijamente a través de nosotros.

Allí estábamos, Dan y yo. El terror que sentíamos de alguna manera se transformó en una paz indescriptible. Era como estar en presencia de un Maestro. La lección que tuvo lugar en ese momento quedó profundamente grabada para siempre en mi ser: Yo no sé nada. Sentí mi insignificancia en un nivel que nunca experimentara antes. involuntariamente, hice a un lado todo lo que sabía. No lo hice a un lado conscientemente, fue hecho a un lado.

En el momento que dejé que sucediera, se produjo una paz increíble. La lección fue clara para mí: hacer a un lado mi importancia, hacer a un lado lo que sabía, me colocó en el lugar del descubrimiento que era increíblemente poderoso.

La ballena dio vueltas por allí durante unos treinta segundos, pero pareció una eternidad. Por último se hundió unos tres metros y para nuestro asombro hizo unos sonidos y otra ballena apareció. Nosotros no sabíamos que la ballena macho estaba allí, pero se hizo evidente que esa gran ballena había nadado hacia nosotros totalmente sincronizada con la madre, los dos como dos grandes naves espaciales en la noche. Después de que las ballenas hablaron brevemente en un pavoroso repertorio de extraños gorgoteos y sonidos cortos y agudos, dieron una gran vuelta lateral, perfectamente sincronizada, pasándonos. Mientras lo hacían, vimos a la cría nadando a treinta centímetros arriba de la madre. Habíamos estado tan atrapados por la presencia de la madre, que no nos habíamos percatado de que eran tres ballenas, hasta que comenzaron a alejarse y regresamos a nuestro estado normal de conciencia. Las tres ballenas llegaron como tres grandes barcos, se detuvieron frente a nosotros por una eternidad, se comunicaron entre ellas (probablemente sobre la extraña conducta de esas curiosas especies nuevas en el planeta, los Homo Sapiens) y se alejaron, dejando pellejo de ballena alrededor de Dan, al rozarlo suavemente al pasar.

Hay frescas y nuevas perspectivas para todo en la vida, si dejamos los filtros de nuestro pasado y las gafas de nuestras expectativas. Ser capaces de abrazar todo lo de la vida como una oportunidad para descubrir, proporciona en adelante, magia, crecimiento y vitalidad.

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