ZZ…“un anticatalogo de ideas en torno al arte NO convencional”…ZZ

25/9/07

EL JIMI HENDRIX DE LA PINTURA

EL JIMI HENDRIX DE LA PINTURA.
Jordi Soler.
Hojear los Diarios de Andy Warhol es un ejercicio interesante. Diez o quince pàginas bastan para darse cuenta de la clase de persona que era. O puede optarse tambièn por elegir dos o tres apellidos (estàn por cierto todos) en el ìndice onomàstico. El problema con Andy Warhol es ese desnivel que existe entre su fama y su obra, sus Marilyn coloreadas y sus latas de sopa parecen materia insuficiente. Pero el èxito editorial de sus Diarios arroja cierta luz; a lo largo de 600 pàginas aparece una multitud compuesta de taxistas, artistas, caseros, mecenas, polìticos; un recorte generoso de la fauna y la flora neoyorquina de la època. El èxito de ese libro resulta explicable si se piensa en esta multitud que, antes de hurgar en las reflexiones de Andy, se buscaba a sì misma en sus pàginas.
Ese desnivel puede explicarse con aquella idea del filòsofo Ortega y Gasset, que diferenciaba al pintor famoso del famoso pintor, en el entendido de que el orden de las palabras – o factores- efectìvamente altera el producto.

Durante una època de su vida, Andy se relacionò con Jean Michel Basquiat, pintor famoso. Seducido por su obra y por su pinta de negro guapo, lo impulsò al nìvel de las estrellas del lienzo. De esta relaciòn, ademàs de su evidente productividad en las galerìas del Soho neoyorquino, se conocen algunas instantàneas memorables: el pintor famoso acompañado por famoso pintor comprando dos mil dolares de caviar con billetes de 10 y de 20.

O sea otra del pintor, no del famoso, pintando un lienzo de gran formato enfundado en un traje de Armani, que tiraba inmediatamente despuès porque habìa quedado manchado.

De estas historias me he enterado gracias a dos obras.
Una pelìcula de tìtulo Basquiat donde David Bowie actùa al personaje de Andy Warhol y un libro de nombre La viuda Basquiat que escribiò Jennifer Clement en torno a Suzane, una de las mujeres del pintor.
Jean Michel Basquiat era algo asì como el Jimi Hendrix de la pintura, un talento desmesurado con una voluntad, tambièn desmesuradade consumirse ràpidamente.

Era adicto a todas las drogas en todos sus formatos.

En una de las pàginas del libro de La viuda nos cuenta còmo Jean Michel, aburrido de fumarse una piesa de opio, decide machacarla, enfriarla en el refri y cortarla en trocitos que posteriormente introducirà, como quien guarda sus ahorros, en las alcancìas rectales de èl y de su novia.
Este pintor -cada -vez –màs-famoso se ponìa guantes de box rojos para golpear el armario y el refrigerador o para mirar el televisor, segùn la resaca y los niveles de ira que le hubieran dejado sus ahorros en tajadas de opio.

Una cosa queda clara: màs valìa ser la viuda que la mujer de ese pintor.

Estas lìneas han llegado aquì a una en crucijada: es injusto hablar exclusivamente de los excesos de un pintor famoso. Que baste esta declaraciòn del pintor para hacerle justicia:

"mis pinturas son jazz sobre un lienzo".

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